25 de noviembre de 2009

Entremeses literarios (LXXXIII)

ASI NO ERA
Norman Mailer
Estados Unidos (1923-2007)

Al principio ella creyó que podría matarlo en tres días. Y casi lo logró. El corazón de él casi no pudo soportar los elogios de ella. Luego pensó que le llevaría tres semanas. Pero él sobrevivió. Entonces ella revisó sus cálculos, y fijó el plazo en tres meses. Al cabo de tres años, se casaron. Hace ya treinta años que están casados. La gente habla de ellos calurosamente. Se los conoce como el mejor matrimonio de la ciudad. Lo único malo es que se les mueren los hijos.


AGUA DE LLUVIA
Jorge Gómez Jiménez
Venezuela (1971)

La lluvia caía con su monótono ruido una tarde de febrero cuando Evalina murió. Tenía los senos carcomidos por la enfermedad y el pelo se le había empezado a caer, pero tuve la satisfacción de que me reconoció hasta el momento de su muerte. Me tomó la mano como el que se despide, en lugar de hacerlo con el fuerte apretón agónico del que muere. Había una gota eterna que caía por entre las junturas del techo y las paredes y que había formado un charquito en un rincón del cuarto. Era como un mensaje de la lluvia, la visita al enfermo que no podía dejar de dispensar. Evalina veía de vez en cuando hacia la ventana y sonreía a las diagonales líneas de agua que golpeaban la calle más allá de los límites del colonial marco de madera. Allá afuera estarían los transeúntes tardíos maldiciendo el agua fría del cielo mientras corren frenéticos en busca de cualquier toldo. Pero dentro de Evalina no. Ella bendecía la lluvia y la amaba tanto como yo la amé toda mi vida. Habían sido demasiados años bajo la lluvia o el sol intenso. Ella debía estarlos recordando uno a uno, mientras veía el agua en la ventana y tomaba y acariciaba mi mano. Hace algunos años de eso. Ahora, Evalina viene a mí en cada aguacero, transformada en, justamente, agua de lluvia.


DIALECTICA
Enrique Anderson Imbert
Argentina (1910-2000)

Yuan Chan porfiaba que los fantasmas no existían. La lógica de sus argumentos era irrebatible. Un día se le presenta un extranjero que lo desafía a filosofar. A pesar de su hábil dialéctica el extranjero es derrotado. Entonces confiesa que es un fantasma: se transforma en un monstruo y desaparece. Yuan Chan, por primera vez en su vida, pierde la palabra. Pierde también la vida.


DEL BESTIARIO MEXICANO
Alfonso Reyes

México (1889-1959)

En el norte de México acostumbran poner a los gallos en lo alto de un templete, para que no se los coman los coyotes. Desde su mirador, el gallo va y viene, y mira de reojo al coyote que se va acercando con un airecillo bondadoso:
- Buenos días, hermano gallo.
- Buenos días, hermano coyote.
- ¿Qué haces ahí trepado?
- Ya ves, tomando el sol.
- ¿Por qué no bajas un rato a platicar conmigo?
- No me atrevo, ¡no vaya a pasarme alguna cosa!
- ¿Qué puede sucederte? Si desconfías de mí, acuérdate de que ya el León, el Rey de la Selva, acaba de dictar una ley ordenando que ningún animal le haga daño a otro. ¡Anda, baja, no tengas miedo!
- No me atrevo.
- ¡Pero si la nueva ley te ampara!
- No creas, hermano: hay cabrones que ni la ley respetan.



EL DIFUNTO Y LOS HEREDEROS
Ambrose Bierce
Estados Unidos (1842-1914)

Un Hombre murió dejando una gran fortuna y muchos apenados parientes que la reclamaban. Después de unos años, cuando la justicia había fallado contra las pretensiones de todos, menos uno, éste, a quien se le concedió el legado, pidió a su Abogado que lo hiciera tasar.
- No queda nada para tasar -dijo el Abogado, embolsando sus últimos honorarios.
- Entonces -dijo el Demandante Exitoso-, ¿de qué me sirvieron todos estos pleitos?
- Usted ha sido un buen cliente para mí -respondió el Abogado, recogiendo sus libros y papeles-, pero debo decirle que revela una sorprendente ignorancia acerca del propósito de los pleitos.



INSTRUCCIONES PARA DEJAR DE FUMAR
José Luis Vasconcelos

México (1969)

Cerca de usted fuma la anciana. Mírela bien: su mirada parece perdida y de su boca desdentada surgen volutas de humo. Las puntas de sus dedos parecen pétalos amarillentos y crujientes y usted no desea acabar así. Todo sea por sus pulmones. Acérquese sigilosamente y arranque el pitillo de esos dedos marchitos; arrójelo al piso y destroce el cilindro letal con la punta del zapato. Ahora tome esa blanca cabecita, ponga su antebrazo bajo la barbilla arrugada y temblorosa; con la otra mano gire bruscamente ese cráneo de cartón y rompa el cuello. Perfecto: eso es precisión. Ya está en la ruta que conduce a la eliminación de ese vicio tan feo. Descanse. Reponga energías. Mañana prosiga su cruzada, aún quedan más fumadores en el mundo.


ATROPELLO
Matute Mendoza

España (1974)

La sangre me sale a borbotones, no sé bien de dónde. En el suelo cada vez es más abundante. No puedo moverme, he escuchado que en estos casos es mejor quedarse quieto, creo que empiezo a delirar, el coche que me atropelló salió zumbando dejándome en medio de la carretera. Espero que alguien llegue, ya llevo una hora tirado en el asfalto, temo que en cualquier momento pierda la conciencia, la muerte sería fatal, ahora que he conseguido besar a Paula. Mis últimos dos años han girado sobre esa idea, ahora convertida en hecho. Paula, mi linda Paula. La carretera quema mi piel, es una sensación extraña, también siento frío. No consigo recordar la matrícula, aunque creo que tenía una "L" de conductora novata, seguramente se habrá ido tan rápido para pedir ayuda, esperaré a que esa buena mujer venga. Ese árbol se parece al del jardín de mi casa, aunque tiene menos hojas, es extraño, cada vez lo veo mas cerca. Paula, mi linda Paula.


DESPERTAR
Norberto Costa
Argentina (1950-2006)

Despertó cansado, como todos los días. Se sentía como si un tren le hubiese pasado por encima. Abrió un ojo y no vio nada. Abrió el otro y vio las vías.


EL MANUSCRITO
Martha Cerda
México (1945)

Buscando en su bolsa la receta de la capirotada, la señora Rodríguez descubrió el manuscrito del texto "La señora Rodríguez". Entonces es cierto que no existo, gimió. Pero enseguida rectificó: entonces es cierto que existo. La señora Rodríguez quiso saber cómo era (yo también), desgraciadamente en el texto no encontró datos precisos. Por lo visto, dedujo, tengo que pintarme sola. Y comenzó a ponerse una nariz recta, una boca gruesa y unas caderas amplias, que soportaban un talle robusto. Se pintó el pelo castaño y ondulado, las cejas arqueadas y, por último, se puso un lunar junto al labio inferior, del lado izquierdo. La señora Rodríguez siguió hojeando el manuscrito y perdió el color al darse cuenta de que se había embarazado a los cincuenta y cinco años. Perdió el olor cuando vio que el bebé se había fugado con su maestra del kínder y perdió el sabor cuando supo que iba a morir en la página 178. La señora Rodríguez se puso a llorar. Lo primero que se le despintaron fueron los ojos, luego la nariz y la boca. Al ver que la mancha de tinta iba extendiéndose, la señora Rodríguez dobló el papel, lo metió a su bolsa y, por si acaso, escondió una pluma entre sus senos. La próxima vez, suspiró, me pinto rubia.


UÑAS
Spencer Holst

Estados Unidos (1926)

Cuando el cirujano de la policía de París operó a la mujer muerta, descubrió que su estómago estaba lleno de uñas. La expresión simiesca en la cara muerta, su fea mueca, en la cual asomaba la gangrena, fue fotografiada en colores. La grotesca cabeza, horriblemente demoníaca, con el pelo teñido, había sido injertada, contra natura, en el cuerpo de una adolescente. Y la espantosa cirugía había tenido éxito, pues la cabeza de la vieja había vivido dos años con el cuerpo juvenil. En tales operaciones, el equilibrio del cortolón inevitablemente se altera. Cortolón es una sustancia que controla el crecimiento de las uñas de manos y pies. O bien las uñas del paciente desaparecen por completo o, como en este caso, el crecimiento de las uñas con frecuencia es acelerado hasta varios centímetros por día. Si no se hubiera comido las uñas podría haber sido inmortal.